
Queridos hermanos y amigos, hoy quiero compartir con ustedes 28 Versículos de la Biblia sobre odiar a los demás, una poderosa colección de versículos bíblicos que pueden ayudarte a entender mejor este tema y fortalecer tu vida espiritual.
Aquí encontrarás estos versículos presentados con un diseño hermoso y especial, ideal para reflexionar y también para compartir fácilmente con tus amigos y familiares.
Deseo de todo corazón que hoy puedas recibir un mensaje de Dios a través de Su Palabra, que llene tu vida de paz, fe y esperanza. ¡Que Dios te bendiga abundantemente!
“L odio despierta rencillas; Pero el amor cubrirá todas las faltas”
— Proverbios 10:12
“Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él”
— 1 Juan 3:15
“Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?”
— 1 Juan 4:20
“L amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor”
— Romanos 13:10
“Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez”
— Santiago 4:11
“L que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas”
— 1 Juan 2:9
“N esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios”
— 1 Juan 3:10
“Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia”
— Efesios 4:31
“Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca”
— Colosenses 3:8
“Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros”
— Tito 3:3
“Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias”
— Mateo 15:19
“La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor”
— Proverbios 15:1
“Cuando cayere tu enemigo, no te regocijes, Y cuando tropezare, no se alegre tu corazón”
— Proverbios 24:17
“Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones”
— 1 Pedro 2:1
“No devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición”
— 1 Pedro 3:9
“Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos”
— 2 Timoteo 3:2
“Los que amáis a Jehová, aborreced el mal; Él guarda las almas de sus santos; De mano de los impíos los libra”
— Salmos 97:10
“No pondré delante de mis ojos cosa injusta. Aborrezco la obra de los que se desvían; Ninguno de ellos se acercará a mí”
— Salmos 101:3
“Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros”
— Juan 15:18
“Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios”
— Juan 16:2
“Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos”
— 1 Tesalonicenses 5:15
“Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras”
— 2 Juan 1:11
“A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne”
— Judas 1:23
“El segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”
— Mateo 22:39
“El segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que estos”
— Marcos 12:31
“Como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos”
— Lucas 6:31
“L amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno”
— Romanos 12:9
“Sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto”
— Colosenses 3:14