38 Versículos de la Biblia sobre los buscadores de atención

Versículos de la Biblia sobre los buscadores de atención

Queridos hermanos y amigos, hoy quiero compartir con ustedes 38 Versículos de la Biblia sobre los buscadores de atención, una poderosa colección de versículos bíblicos que pueden ayudarte a entender mejor este tema y fortalecer tu vida espiritual.

Aquí encontrarás estos versículos presentados con un diseño hermoso y especial, ideal para reflexionar y también para compartir fácilmente con tus amigos y familiares.

Deseo de todo corazón que hoy puedas recibir un mensaje de Dios a través de Su Palabra, que llene tu vida de paz, fe y esperanza. ¡Que Dios te bendiga abundantemente!

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“Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos”

— Mateo 6:1

“Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa”

— Mateo 6:2

“Cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa”

— Mateo 6:5

“Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa”

— Mateo 6:16

“L fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano”

— Lucas 18:11

“Guardaos de los escribas, que gustan de andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas”

— Lucas 20:46

“Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios”

— Juan 12:43

“Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo”

— Gálatas 1:10

“Para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor”

— 1 Corintios 1:31

“Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros”

— 1 Corintios 4:6

“Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?”

— 1 Corintios 4:7

“Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos; pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos, no son juiciosos”

— 2 Corintios 10:12

“Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso”

— Santiago 2:2

“Miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado”

— Santiago 2:3

“¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos?”

— Santiago 2:4

“Pero vosotros habéis afrentado al pobre. ¿No os oprimen los ricos, y no son ellos los mismos que os arrastran a los tribunales?”

— Santiago 2:6

“¿No blasfeman ellos el buen nombre que fue invocado sobre vosotros?”

— Santiago 2:7

“Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes”

— 1 Pedro 5:5

“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo”

— 1 Pedro 5:6

“Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos”

— Mateo 23:5

“Aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas”

— Mateo 23:6

“L que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo”

— Mateo 23:11

“Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”

— Mateo 23:12

“Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido”

— Lucas 14:11

“Os digo que este descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido”

— Lucas 18:14

“Comer mucha miel no es bueno, Ni el buscar la propia gloria es gloria”

— Proverbios 25:27

“Alábete el extraño, y no tu propia boca; El ajeno, y no los labios tuyos”

— Proverbios 27:2

“Una cosa he demandado a Jehová, esta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo”

— Salmos 27:4

“Los que miraron a él fueron alumbrados, Y sus rostros no fueron avergonzados”

— Salmos 34:5

“Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades”

— Salmos 37:7

“No confiéis en la violencia, Ni en la rapiña; no os envanezcáis; Si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas”

— Salmos 62:10

“No sean avergonzados por causa mía los que en ti confían, oh Señor Jehová de los ejércitos; No sean confundidos por mí los que te buscan, oh Dios de Israel”

— Salmos 69:6

“Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza, Para contar todas tus obras”

— Salmos 73:28

“No te niegues a hacer el bien a quien es debido, Cuando tuvieres poder para hacerlo”

— Proverbios 3:27

“Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; Mas con los humildes está la sabiduría”

— Proverbios 11:2

“Antes del quebrantamiento es la soberbia, Y antes de la caída la altivez de espíritu”

— Proverbios 16:18

“Todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres”

— Colosenses 3:23

“Sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones”

— 1 Tesalonicenses 2:4

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