
Queridos hermanos y amigos, hoy quiero compartir con ustedes 26 Versículos de la Biblia sobre las consecuencias del adulterio, una poderosa colección de versículos bíblicos que pueden ayudarte a entender mejor este tema y fortalecer tu vida espiritual.
Aquí encontrarás estos versículos presentados con un diseño hermoso y especial, ideal para reflexionar y también para compartir fácilmente con tus amigos y familiares.
Deseo de todo corazón que hoy puedas recibir un mensaje de Dios a través de Su Palabra, que llene tu vida de paz, fe y esperanza. ¡Que Dios te bendiga abundantemente!
“No cometerás adulterio”
— Éxodo 20:14
“Mas el que comete adulterio es falto de entendimiento; Corrompe su alma el que tal hace”
— Proverbios 6:32
“No codicies su hermosura en tu corazón, Ni ella te prenda con sus ojos”
— Proverbios 6:25
“N la transgresión del hombre malo hay lazo; Mas el justo cantará y se alegrará”
— Proverbios 29:6
“Así es el que se llega a la mujer de su prójimo; No quedará impune ninguno que la tocare”
— Proverbios 6:29
“Sobre las cimas de los montes sacrificaron, e incensaron sobre los collados, debajo de las encinas, álamos y olmos que tuviesen buena sombra; por tanto, vuestras hijas fornicarán, y adulterarán vuestras nueras”
— Oseas 4:13
“Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios”
— Hebreos 13:4
“¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”
— Santiago 4:4
“Si un hombre cometiere adulterio con la mujer de su prójimo, el adúltero y la adúltera indefectiblemente serán muertos”
— Levítico 20:10
“Si fuere sorprendido alguno acostado con una mujer casada con marido, ambos morirán, el hombre que se acostó con la mujer, y la mujer también; así quitarás el mal de Israel”
— Deuteronomio 22:22
“Emos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia”
— Romanos 13:13
“Que cuando vuelva, me humille Dios entre vosotros, y quizá tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado, y no se han arrepentido de la inmundicia y fornicación y lascivia que han cometido”
— 2 Corintios 12:21
“Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos”
— Efesios 5:3
“Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría”
— Colosenses 3:5
“No impongas con ligereza las manos a ninguno, ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro”
— 1 Timoteo 5:22
“Nseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente”
— Tito 2:12
“Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías”
— 1 Pedro 4:3
“Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia, y son hijos de maldición”
— 2 Pedro 2:14
“He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella”
— Apocalipsis 2:22
“Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio”
— Salmos 51:4
“Si fue mi corazón engañado acerca de mujer, Y si estuve acechando a la puerta de mi prójimo”
— Job 31:9
“Porque abismo profundo es la ramera, Y pozo angosto la extraña”
— Proverbios 23:27
“Porque abismo profundo es la ramera, Y pozo angosto la extraña”
— Proverbios 23:27
“L Seol y el Abadón nunca se sacian; Así los ojos del hombre nunca están satisfechos”
— Proverbios 27:20
“L proceder de la mujer adúltera es así: Come, y limpia su boca Y dice: No he hecho maldad”
— Proverbios 30:20
“En los profetas de Jerusalén he visto torpezas; cometían adulterios, y andaban en mentiras, y fortalecían las manos de los malos, para que ninguno se convirtiese de su maldad; me fueron todos ellos como Sodoma, y sus moradores como Gomorra”
— Jeremías 23:14